¿Cómo podemos formar un hijo optimista?

Por: Kínder Liceo.

Para poder formar un hijo optimista, es necesario ser un padre y una madre optimistas;   teniendo siempre en cuenta que el optimismo es mucho más que un estado de ánimo, es una virtud que nos permite ver lo positivo de todo lo que nos rodea, así como también, lo mejor de uno mismo y de los demás. El optimismo da a nuestra familia seguridad y confianza ayudando a que los errores, problemas y dificultades que se presentan, sean oportunidades de crecimiento. Nuestros hijos crecen aprendiendo y equivocándose; la actitud que tomemos ante estas situaciones es vital si queremos que  crezcan con la convicción de que los problemas y los errores son oportunidades para mejorar.

SUGERENCIAS PARA FOMENTAR CON CARIÑO UNA ACTITUD POSITIVA:

  • Desarrollar la tolerancia a la frustración: hacerlo reflexionar sobre situaciones de la vida para que pueda solucionar sus propios problemas, aprovechando el momento en el que surgen; preguntándole: ¿qué fue lo bueno de lo que acaba de ocurrir?,  ¿que aprendió de lo ocurrido  y si cree encontrar otra forma de verlo?
  • Dominio sobre sí mismo, fijar límites.
  • Elogios y estímulos positivos; elogiar sus fortalezas.
  • Criticar la conducta, no la persona; y mostrarle que los errores son una oportunidad de crecimiento y aprendizaje.
  • Ser modelo de optimismo; los padres somos modelo de conducta y nuestros hijos absorben y copian la forma en que enfrentamos los problemas.
  • Establecer el ritual de “lo que me gustó de ti hoy”.
  • Mostrar interés por las ideas de los hijos.
  • Ayudar a nuestros hijos a buscar un pasatiempo en el cual puedan destacar, recordando siempre que conforme crece, van cambiando los intereses.
  • Dedicar un tiempo a la semana para agradecer a Dios por los beneficios que han recibido, y enseñarle a practicar la gratitud, sobre todo con las personas que los rodean.
  • No ser demasiado crítico con su hijo y evitar las discusiones de los adultos en presencia de los niños.
  • Mantener la unión familiar para que su niño sienta protección y seguridad; esto propicia una actitud positiva.

El optimismo  tiene que ver con la alegría y el buen humor; por eso debemos ver el optimismo como virtud, ya que ésta nos ayuda a ser realistas y buscar conscientemente lo positivo, para no centrarnos en las dificultades que la vida nos presenta, sino a aprender de ellas.

Aprender juntos a sacar provecho de todas las circunstancias edificará en nuestra familia unos hábitos sanos de crecimiento y superación.

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