La verdadera felicidad está en el dar

Por: María del Pilar del Campo.

Hablar de espíritu de servicio significa ayudar y colaborar de manera espontánea y permanente a  los demás, hasta en los pequeños detalles.

Para educar en el espíritu de servicio a nuestros hijos, es importante que se viva este valor en casa, ya que los niños pequeños aprenden mediante el ejemplo y la observación de los que están a su alrededor, y de manera muy especial de sus padres, quienes representan lo más importante para ellos, siendo sus modelos a seguir. En este sentido, los padres pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivir el servicio en los más mínimos detalles.

Si se quiere lograr que los niños vivan desde pequeños este valor, es necesario que presten servicios reales a otras personas y no se queden únicamente en buenas intenciones o conocimiento de la importancia de ayudar y servir a los demás.

Hoy en día, nuestros niños viven rodeados de un sinnúmero de juguetes, videojuegos, ropa, etc. que no se han ganado con su propio esfuerzo, lo cual dificulta el desprendimiento de sí mismos que se requiere para servir y ayudar a los demás. Nuestros hijos están acostumbrados a que se les dé y se les atienda y pocas veces se les pide que ayuden en las labores del hogar, a sus hermanitos pequeños, a sus papás o que tengan encargos asignados que faciliten la dinámica familiar.

Sin quererlo, estamos formando hijos egoístas y vanos, que no ven más allá de ellos mismos y quienes centran su felicidad en el tener en lugar del dar.

El mejor antídoto del egoísmo es lograr que nuestros pequeños hijos encuentren satisfacción en ayudar a otros, en sentirse útiles y capaces de hacer algo por los demás. Esto, aunado a desarrollar su espíritu de servicio, mejorará su autoestima y su seguridad en las diferentes etapas y situaciones de su vida.

Debemos de lograr que nuestros niños reciban como recompensa la satisfacción de hacer algo bueno, útil o valioso por los demás, de conocer las necesidades de las personas que los rodean y de contribuir dentro de sus posibilidades en las actividades y tareas familiares.

Algunas posibles estrategias para educar en el espíritu de servicio a nuestros pequeños pueden ser:

Para concluir, es importante tener siempre presente que se debe evitar establecer cualquier sistema de recompensas. No hay que ofrecer nada al niño a cambio de que ayude con las tareas domésticas, quien debe de aprender que es obligación de todos mantener la casa limpia y ordenada. En lugar de ofrecer una recompensa, es más efectivo utilizar frases motivacionales que lo hagan sentir importante, útil y parte de un equipo que es su familia.

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