Los adolescentes en High School

Por: José Portillo Ponce, director de High School

Ustedes padres de familia y nosotros profesores de High School estamos educando adolescentes, lo cual es apasionante y complejo ya que estos años forjan aspectos que más adelante conformarán su personalidad.

La adolescencia es una etapa del descubrimiento de la intimidad, toma mucha fuerza la amistad y los jóvenes viven fuertes cambios emocionales y fisiológicos. Ellos reclaman autonomía, pero por otra parte necesitan de nuestra serenidad y fortaleza. Sabemos que de niños la influencia de casa fue muy grande, la del colegio, mediana y la del tiempo libre muy pequeña porque hubo muy poco. En este período que comienza la preparatoria, se revierte. La de casa pesará cada vez menos (y hay que aceptarlo y dejar que el joven libre sus propias batallas), el colegio sigue estando presente, pero es cuando sólo él se puede exigir a sí mismo (principalmente cuando nadie le está viendo), cuando se va haciendo el joven adolescente: cuando se va haciendo hombre.

En High School se vive la última parte de un proceso donde el joven va adquiriendo pleno uso de su libertad y su responsabilidad. En estos años, pasarán de la novedad de manejar a la decisión de qué estudiar; pero más importante todavía: van a decidir qué clase de hombres serán y eso tiene su factor en lo que acontece en las clases y su contenido académico. Y también tiene su componente en la parte de casa: con los encargos, costumbres y tradiciones que la componen. Pero, sobre todo tiene lugar en los momentos en los que lo que hace un joven nuestro es, como decía San Josemaría, por la más sobre natural de las razones: porque le da la gana.

No se asusten padres de familia, ustedes no están solos…

He de confirmarles que esta tarea de educar adolescentes, si se toma en serio, es difícil y dura. Conste que esto se los está diciendo un servidor que ha tenido la oportunidad de participar en la educación de más de mil alumnos, así que, qué será en el caso de ustedes padres de familia que siempre son principiantes y que no tienen la oportunidad de repetir una actuación. Nosotros los profesores podemos cambiar, hacer ajustes con la siguiente generación, además un alumno con problemas, nos deja a los pocos meses y por el contrario, la conciencia de fracasar en la formación de un hijo acompaña toda la vida, así que ustedes padres, necesitan orientación y exigencia.

La fórmula de la educación de hoy es muy sencilla si se lleva a cabo. En esta fórmula, 2p+t+f+e+a, se encuentran los elementos fundamentales para garantizar que se ponen las bases para educar bien a un adolescente:

 

  1. Se necesita a ambos padres de familia.

Si se quiere educar bien a un hijo es esencial que el padre y la madre se impliquen. Si falta uno, el resultado final sufre esa carencia, así que la clave inicial de esta fórmula tiene un 2, es decir, son papá y mamá los que deben de participar en esta tarea.

  1. Tiempo

El tiempo dedicado a formar a los hijos, tienen que usarlo intencionalmente: ver una película en casa, jugar un juego de mesa, hacer un viaje, etc. No piensen que van a dar criterio, sermón o clase, su forma de actuar ayudará a mejorar…o deformar. Recuerden que mucho se educa por contagio.

  1. Formación de cómo educar adolescentes hoy.

Recuerden que el comportamiento de los adolescentes sufre cambios de una época a otra. Es parte importante aprender acerca de esta etapa. Esto a través de cursos, charlas, conferencias y todo lo que nos pueda acercar más a entender a nuestros adolescentes.

  1. El ejemplo.

Sin ejemplo, difícilmente se educa. Tiene más peso lo que sus hijos les ven hacer que lo que ustedes les dicen. Para nuestros adolescentes la coherencia es vital. Si un adolescente ve que su papá trata sin respeto al mesero de un restaurante, no servirán las explicaciones que le dé para que el joven trate bien a su hermano, por dar algún ejemplo.

Y la parte final de esta fórmula es…

Ayuda en la tarea educativa.

No están solos…les dije al principio que es duro y difícil educar bien: relativismo, pérdida de identidad de muchas familias, las posibilidades de hacer algo mal son superiores a las de hace unas décadas, el Internet, las drogas, el alcohol, etc. Por eso y otros motivos nuestros adolescentes necesitan no sólo a sus padres sino otros medios, es decir, ayuda para formar en la misma dirección que los padres, y esto se consigue analizando la mejor institución educativa, o preparatoria, que va de acuerdo a la formación de la familia.

Apasionante, interesante, gratificante. El adjetivo que usemos, se queda corto al apreciar el fruto final que se tiene al ver a un joven ahora en último año de preparatoria que es respetuoso, que ayuda a otros, que sabe qué quiere de la vida y para qué es la vida, que hace las cosas cara a Dios, que sabe cuidar su exterior, pero mucho más importante que sabe cuidar su interior porque es virtuoso a la vez que es culto y bien preparado, que es dueño de sí mismo sabiendo decir sí o no con categoría. Le quieren todos como amigo, como compañero, como alumno de las mejores universidades, como parte de un equipo de una importante empresa, y no se diga, como yerno. Sí que vale la pena hacer un esfuerzo por acompañar a nuestros jóvenes hasta poder llevarles a la maduración intelectual y formativa óptima. No están solos…

× Admisiones