¿Qué tanto soy “señor de mí mismo?

Por: Eusebio Tovar Medina

En nuestra naturaleza está la búsqueda de la comodidad, la ley del menor esfuerzo y el procurar el placer de nuestros sentidos; sin embargo, esto no nos lleva necesariamente a la plenitud, por el contrario, dejarnos llevar por lo que pide nuestro cuerpo sí que nos puede meter en serios aprietos. No es fácil forjar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de nuestro instinto. Sin embargo, si nos consideramos personas capaces de autodominio, tendríamos que tender a ello. El autodominio debe comprenderse como una actitud que nos impulsa a cambiar positivamente nuestra personalidad. Cuando no existe esa fuerza interior, se realizan acciones poco adecuadas, quedamos expuestos a caer en excesos de toda índole y entramos en un estado de comodidad que nos impide concretar propósitos. Una persona dueña de sí misma es de trato sencillo, porque no guarda “sorpresas” desagradables y sabes en cada momento cómo es.

Algunas personas han opinado que la fuente para lograr el autodominio proviene de la aplicación de algunas técnicas para relajarse, y aunque efectivamente pueden ayudar, no debemos perder de vista que las virtudes se forman a través del ejercicio diario.

¿Te consideras una persona con autodominio?

Si respondes positivamente a las siguientes preg