Rabietas, berrinches y mordidas

Por: María del Pilar del Campo.

Una de las características propias de la edad pre-escolar y a la que comúnmente nos enfrentamos con nuestros niños, es la falta de autodominio: berrinches, rabietas, mordidas e inclusive, golpes o empujones, cuando no consiguen lo que quieren o son incapaces de comunicar lo que sienten o piensan, a sus padres o personas que los rodean.

El enseñarle a los niños a lidiar con sus sentimientos de una manera positiva, es una de las tareas más importantes de los padres de familia. Esto implica aprovechar cada momento para comenzar a desarrollar, desde temprana edad, las habilidades de autodominio que los niños necesitarán más tarde durante su vida.

¿Qué es el autodominio? Es la habilidad de pensar antes de actuar, en lugar de ser

controlados por los sentimientos. Ejercitar el autodominio implica que la persona tome tiempo para pensar sobre las consecuencias de sus actos antes de elegir tomar cualquier acción, y no dejarse llevar únicamente por las emociones.

Los niños que no han desarrollado el autodominio, hacen las cosas sin pensar en las consecuencias y frecuentemente deberán enfrentar los efectos negativos de sus actos impulsivos, lo cual les genera mayor frustración.

Las lecciones para desarrollar el autodominio en nuestros niños deben comenzar desde el primer año de vida cuando el bebé llora y sus padres responden a su llanto. Desde pequeñitos, los niños deben de acostumbrarse a esperar un poco y saber que no pueden conseguir lo que quieren en el momento que lo desean. Este ejercicio continuará a lo largo de su infancia: esperar su turno en el resbaladero, postergar por un momento el tomar agua cuando tiene sed o comer algún bocadillo cuando sienta hambre.

Otra manera de ayudar a los niños pequeños a lograr alcanzar el autodominio, es mediante el establecimiento de horarios estructurados, regular sus horas de sueño, así como de comidas. En esta edad los pequeños son muy sensibles a sus necesidades físicas y es más factible que pierdan el control o hagan algún berrinche cuando tienen sueño o hambre.

Es importante tener presente que después de una rabieta, berrinche o cualquier conducta en donde el niño no logró controlarse, los padres deben consolarlo y explicarle, a su nivel y con palabras sencillas, lo que hicieron mal, así como buscar que expresen lo que sintieron o el motivo de su enojo. La meta del desarrollo del autodominio a esta edad, es ayudar a los niños a que comiencen a usar las palabras para expresar lo que sienten.

Asimismo, en esta etapa, es importante desarrollar en los pre-escolares, habilidades de autodominio al momento de interactuar y socializar con sus compañeros para que logren aprender cómo hablar sobre algún problema y resolverlo usando las palabras en vez de agresiones. Como adultos debemos de guiar a nuestros niños a hablar sobre el problema y a pensar en formas de solucionarlo. Lo más común es, que los niños a esta edad, presenten dificultad en esperar su turno y compartir sus cosas, pero poco a poco, mediante la práctica, lograrán ir mejorando en estas habilidades. Cuando los niños muestren alguna señal de autodomi- nio, es importante hacer un comentario positivo o reconocimiento al respecto con la finalidad de reforzarlo.

Por último, es importante recordar que muchos de los aprendizajes de los niños son aprendidos mediante la observación. Es por eso que como padres, debemos de poner el ejemplo a nuestros hijos y responder con autodominio ante situaciones difíciles. De esta manera, los pequeños se darán cuenta de que es posible hacerlo y lo intentarán cuando les llegue el momento.

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